Estancia Quatinga

Dos mil y cie metros – o 40 minutos en sendero de grado leve - separan la autovía de la Cascada de la Quatinga, cuyas aguas bajan a gran velocidad sobre la roca y caen en una amplia piscina natural.

 

A 360 metros de la cascada, en la falda de la Sierra del Mar, en medio de la Mata Atlántica, se encuentran seis gruesas columnas hechas con conchas, piedras y aceite de ballena, y un gran foso con salida para un desaguadero. Son ruinas de una casa de la harina, ingenio de azúcar o punto de troperos, según investigadores de la Universidad de São Paulo (USP).

Naturaleza

El sendero de la Ruina es el mismo camino que lleva a la cascada de la Quatinga. El primer trecho del trayecto es realizado en la llanura costera, donde la vegetación de Mata Atlántica se encuentra en recuperación. El segundo trecho abriga mata original, con helechos, bromeliáceas, orquídeas, enredaderas, palmitos y lirios, y cuenta con arroyos, y grandes árboles. Con suerte, es posible avistar especies de la fauna local.