Es una de las más significativas obras arquitectónicas de Santos, construida en 1865 para residencia y almacén del comendador portugués Manoel Joaquim Ferreira Netto. El edificio con dos pisos, quedó conocido por su fachada de influencia neoclássica, formada por azulejos en alto-relieve importados de Portugal. Diseñado en forma de ‘U’, construcción tenía la apertura hacia el puerto.
Con los años, el sobrado pasó a ser utilizado como oficina, hotel, almacén de cargas y por fin, como depósito de fertilizantes. En 1973, fue revocado en nivel federal, lo que provocó suyo abandono definitivo. Años más tarde, vinieron también revocado por el estado y municipio.
En 1986, cuando fue expropriada por el Ayuntamiento, la casa estaba semidestruída, sin el techo y el piso superior. La recuperación de la fachada fue en 1992, con lel retorno de la estructura original de la puerta principal y de los azulejos, restaurados o reproducidos. Realizado por el artista plástico Luís Sarasá, el trabajo constituyó tarea artesanal, cuyo resultado cuenta con siete mil piezas nuevas. Desde 1995 pertenece a Fundação Arquivo e Memória de Santos.
Casa da Frontaria Azulejada
Colina de Santa Catalina
Foto superior: Tadeu Nascimento
La Colina de Santa Catalina es el marco de la fundación de Santos – saber o lugar exacto de su formación es un privilegio de pocas ciudades del mundo. Ese pequeño monte lleva el nombre de la capilla que existió en la falda de ese pequeño monte, construida en 1532.
En 1591, el pirata inglés Thomas Cavendish saqueó el poblado, destruyó la capilla y echó en el mar la imagen de Santa Catalina de Alejandría. Después de 72 años, durante una pesquería con red, esclavos jesuitas retiraron, casualmente, la imagen del agua.
Junto a la capilla, fue instalada, en 1543, la primera Santa Casa de Misericordia de Brasil. Durante años, la colina concedió piedras para la pavimentación de las calles y la ampliación del puerto.
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